Creación – Gore Vidal

Creacion

¿Haber conocido a Zoroastro en vida será suficiente para responder a las contradicciones de la existencia? Más que conocerlo, ¿Ser su nieto y escuchar sus últimas palabras antes de ser asesinado será revelador para el oyente? No, ninguno de estos hechos es suficiente para Ciro Espitama, quien desde una edad temprana empezará a preguntarse por el origen del universo, la vida y su mundo. Ser pariente del primer profeta monoteísta hará que la sociedad persa le abra las puertas al palacio del gran Darío, se convierta en el gran amigo de Jerjes y sea enviado por todo el mundo oriental como embajador. Sin embargo, este extenso viaje a través de la India y Catay (nombre del sitio que hoy ocupa China), más que un recorrido geográfico, se convierte en un viaje espiritual y vacío para Espitama. Espiritual porque conocerá a Buda y Confucio, además de conocer las ideas del mazdeísmo, discutirá con ellos sus dudas existenciales y debatirá a Zoroastro. Buda le demostrará la contradicción del mundo, en el cual lo único necesario para morir es haber nacido, señalando como único camino para la realización del alma el control de las pasiones, las cuales son el origen de todo sufrimiento para el ser humano. Confucio por su parte, apuntará a la moralidad, el respeto al Estado y a las tradiciones de una cultura tan milenaria para poder realizarse como individuo. Zoroastro divide el mundo entre el bien y el mal, para quien lo justo y adecuado es aquello que esté acorde con la voluntad del gran Creador.

Pero este viaje también es vacío porque no resuelve la duda fundamental de Espitama ¿De dónde surgió la creación? ¿Quién creó la vida? Dudas que se arraigan aún más en su mente al tener que ver las luchas de poder en cada país, las consecuenciales muertes de miles por ellas y la futilidad de la vida misma. En estos lugares se enamorará y luego abandonará a su familia; se encontrará con sicópatas reinantes, quienes le harán temer por una vida que no comprende; verá lo poco útil de la moralidad y la rectitud para poder gobernar con tranquilidad; tendrá que lidiar con el poder de prostitutas y eunucos quienes pueden someter a un rey como a cualquier cliente. La vida de Ciro Espitama es fascinante, llena de contenido, pero para él no tiene sentido. ¿Qué sentido podría tener si ha visto como cualquier mensaje espiritual termina siendo una herramienta más para controlar a la humanidad?

Pero la crítica de Espitama llega también al mundo occidental. Porque en sus últimos años (que es por donde comienza el libro), conocerá a fondo la vida de los griegos. El gran Herodoto (uno de los primeros historiadores griegos), es visto como un estafador, quien exagera los logros de su cultura para demostrar su superioridad, pero que realmente son hechos insignificantes. Es que, vista desde la opinión de un persa como Espitama, la batalla de las Termópilas fue la muerte de una parte muy reducida del gran ejército del emperador Jerjes, para quien poco o nada podía representar la conquista de las polis griegas en comparación con la extensión del imperio persa. Las guerras médicas más que una verdadera confrontación, fue una escaramuza para Oriente. Pero su crítica no se detiene allí, sino que incluso se atreve a obviar los pensamientos de algunos filósofos presocráticos, quienes, para él, no producen nada útil en su búsqueda espiritual.

La obra de Gore Vidal, quien pese a ser norteamericano, relata la historia desde un aspecto contrario al eurocentrismo reinante. Más que pretender darle la razón a su personaje Ciro Espitama, tan solo tener la posibilidad de ver la historia desde la opinión de una cultura poco explorada en la literatura, ya es una razón suficiente para leer esta obra. Vidal logra como pocos entender el pensamiento persa de la época, contrastarlo con el occidental, y permitir al lector concluir por sí mismo. Todo esto, sumado a su excelente prosa, pues pese a ser un libro voluminoso, su lectura se hace fluida y fácil de entender. Resumir en unas pocas páginas a personajes tan complejos como Buda o Confucio, teniendo claridad sobre los aspectos fundamentales de sus doctrinas sin que resulte complicado entenderlos, la hace una de mis novelas históricas preferidas, sin lugar a dudas.

En este caso, para no abandonar el género ni la óptica contracultural del protagonista, recomendaré como novela similar El Etrusco de Mika Waltari, la cual también se desarrolla en la época de las guerras médicas, pero con un protagonista completamente desarraigado a la cultura helénica.

Resurrección – León Tolstoi

ResurrecciónComo estudiante de Derecho, supe que debía leer esta obra en cuanto conocí su argumento: el Príncipe Dimitri, terrateniente y único heredero de una gran fortuna, es llamado para que actúe como jurado en un proceso por robo y asesinato. Coincidencialmente, la principal acusada de dicho crimen es Katucha, o la Malova, como será llamada principalmente en el libro, quien varios años antes fue seducida, embarazada y abandonada por Dimitri. Considero que son suficientes elementos para tener una gran obra entre manos, pero estamos hablando del gran maestro Tolstoi y para él esto no es más que un lugar inicial para la historia, para darle lugar a otras reflexiones mucho mayores.

Dimitri es una persona a quien podremos acompañar durante todos sus cambios emocionales y espirituales a lo largo del libro. Así nos enteramos que durante su juventud fue un idealista, quien soñaba con regresar la tierra a los mujiks (campesinos rusos) e impedir que se acumulara en unas solas manos, como lo había hecho su familia durante generaciones. No sólo esto, sino que también soñaba con encontrar un único amor en su vida y casarse con éste, sin lugar a aventuras ni seducciones. Sin embargo, poco a poco sus amigos y familiares empiezan a burlarse de su forma de ver la vida, algunos incluso lo tildan de “revolucionario peligroso”, lo que provoca que Dimitri cuestione sus ideales e incluso comience a actuar acorde a lo que la sociedad espera de él, volviéndose un amanuense que malgasta su tiempo en reuniones sociales y fiestas para guardar las apariencias. Todo esto empeora cuando ingresa al Ejército, pues en este lugar pronto le enseñan que al sacrificar su vida por la Nación, tiene derecho a hacer en su tiempo libre con los demás lo que quisiera. Por esto decide seducir a la Malova y satisfacer los deseos que siente por ella; una vez satisfechos, parece no sentir ninguna culpa, pues se justifica diciendo que no hay malo en actuar igual que sus compañeros de ejército.

La vida de Dimitri sigue transcurriendo este camino superficial, incluso llegando a arreglar un matrimonio con una mujer procedente de una familia importante y rica. Parecería que su vida estaba asegurada y que no tendría que soportar ningún sufrimiento, cuando un evento pondrá a temblar todos los cimientos de su vida, pero también le dará una oportunidad para “resucitar”: su encuentro con la Maslova. Y es que no sólo el recuerdo lo hará sentirse culpable, sino que además, ella es condenada a pesar de ser evidente su inocencia, por un error que comete el jurado al momento de dar el veredicto, por lo que se le impone la pena de años de trabajos forzados y el destierro a Siberia. Pero entonces, si tanta era la culpa y la necesidad de reivindicarse que sentía Dimitri, ¿cómo permitió que el jurado la condenara? Porque Dimitri sólo deseaba que el proceso terminara y volver pronto a su vida normal, dándose cuenta al momento de dar el veredicto del grave error que cometió. Debido a esto, Dimitri se considera culpable de todas las desgracias que le ocurrieron a la Maslova y por las cuales llegó a ejercer incluso la prostitución, así que decide hacer todo lo posible para mejorar el destino de aquella desgracia mujer.

Por esto decía que para Tolstoi, la situación del jurado es apenas un pequeño elemento en la novela. Es apenas allí donde comienza la lucha espiritual de Dimitri y donde, además, veremos una crítica social desgarradora sobre los criminales y su castigo. Porque nuestro protagonista, para poder ayudar a la Maslova, deberá visitarla diariamente en su lugar de reclusión. Allí se familiarizará con la vida de los internos, las razones por las que son condenados y las condiciones en que deben convivir diariamente. Además critica la necesidad del castigo, la legitimidad que tiene un Estado para imponerla y cómo muchas veces los funcionarios actúan inmisericordemente con sus presos simplemente porque creen que están cumpliendo su labor. De hecho, una de las grandes reflexiones que plantea la obra indica que la mayoría de criminales aprenden a delinquir al no tener nada diferente para hacer, pues sólo tienen tiempo para el ocio y la corrupción, así que, pregunta Tolstoi, ¿qué sentido tiene encerrar a un hombre de esta clase si en la prisión precisamente pasará sus días igualmente sin hacer nada? La finalidad siempre mencionada de la resocialización de la pena se vuelve un espejismo inútil.

Tolstoi desentraña el espíritu de la prisión, incluso su clasificación de los 5 tipos de presos es uno de los más grandes fragmentos de la literatura universal. Siendo una novela posterior a sus dos grandes obras, Guerra y Paz y Anna Karenina, es perfecta para evidenciar la madurez que sufrió la ideología del autor,  su lucha contra las injusticias hacia los seres humanos realizadas por sus congéneres, pero que para poder cambiarse debe hacerse desde la no violencia, pues es el hombre quien debe modificar su concepción del mundo y transformarse espiritualmente. El final del libro, al explicar que todas las acciones reparadoras, los fines altruistas y demás acciones solidarias no son la forma de obtener una Resurrección, sino que hay otra, la cual no diré para no arruinar el libro, es posiblemente el más hermoso consejo moral que se puede leer.

Para finalizar, no recomendaré ninguna obra semejante, pues sencillamente creo que esta novela debe leerse sí o sí, sin ningún vínculo, sin ninguna razón en especial, simplemente, por es un libro excelso en cada una de sus páginas, en el cual no sobra ni la más mínima palabra.

El Conde Lucanor – Don Juan Manuel

Luego de todas lasEl Conde Lucanor consecuencias emocionales que implicó mi lectura de El Desierto de los Tártaros, decidí buscar un libro más sencillo, que pudiera disfrutar sin mayor esfuerzo pero con alguna importancia dentro de la literatura y que además me dejara algún aprendizaje. Casualmente, caminando por la librería me encontré con este libro, una de las obras más antiguas escritas en Lengua Castellana y cuya estructura es una de las más utilizadas en las historias morales: El Conde Lucanor le pregunta a Petronio sobre alguna situación que vive en los terrenos que domina y éste, como su humilde consejero, le cuenta alguna historia que le permita tomar una decisión que contenga mayor rectitud posible. Al final de cada historia, se escribe alguna frase en rima que la resume y con la cual Lucanor queda satisfecho.

No parece una gran obra, o al menos no una que vaya a cambiar la vida de sus lectores, pero teniendo en cuenta el contexto en que vivimos, sí tiene vital importancia. Actualmente, son bastante comunes los libros de autoayuda, aquellos que enseñan a evitar el fracaso, otros metafóricos que tratan de dar enseñanzas de vida o decirle a las personas cómo el universo conspira para que sean felices. Mejor dicho, nuevas formas de justificar la individualidad del ser humano, hacerle creer que es autosuficiente y que por sí sólo puede cambiar el mundo. Falacias que siempre me han resultado infantiles y que casi desconocen el carácter gregario de nuestro especie, la interdependencia que nos hizo exitosos. Aquí es donde aparece la importancia de El Conde Lucanor. La gran mayoría de sus historias se basan en las formas de relacionarse en sociedad, cómo evitar conflictos inútiles, cómo aprender a no arriesgar el presente en ensoñaciones y tener los pies bien puestos en la tierra.

Ahora, no voy a decir que estoy de acuerdo con todas las historias. Obviamente, al ser un libro escrito hace más de 500 años, hay algunos apartes que son obsoletos: La mirada hacia el matrimonio y la abnegada sumisión de la mujer, la creencia de que la vida cristiana es la única correcta y el prejuicio contra los moros como seres perversos y peligrosos son ejemplos del pensamiento de la época, el cual, afortunadamente, ya fue superado hace mucho tiempo (y eso que lo digo como católico que soy). Sin embargo, fue escrito en el siglo XIV y en esa época, en el mundo occidental, especialmente en España, ¿Quién tenía una opinión diferente?

Por otra parte, no es un libro que se tenga que leer completo para disfrutarlo. Cada una de sus historias es independiente de las demás y la más larga tiene una extensión de 6 páginas. Así que puede ser de aquellas obras a las cuales recurrir en horas de ocio o cuando simplemente quieras despejarte la mente, pues no te quitará mucho tiempo y siempre quedará algo aprendido, o como mínimo, algo para debatir cuando no estés de acuerdo con la conclusión y moraleja de la historia.

Sin más, queda en ustedes permitirse conocer esta divertida obra, la cual, a diferencia de las anteriormente reseñadas, se puede encontrar completa en Internet, y no de forma ilegal, aq.  Para que logren engancharse, recomiendo comenzar con el Cuento VII “Lo que sucedió a una mujer que se llamaba Doña Truhana”. Finalmente, como recomendación en obras similares, se me ocurren dos: Ivanhoe, pues aunque novela histórica, se desarrolla en un tiempo similar al de la obra, y Príncipe y Mendigo de Mark Twain, un gustazo de principio a fin.

El Desierto de los Tártaros – Dino Buzzati

Luego de variEl Desierto de los Tártarosas semanas sin publicar, me he encontrado con esta profunda obra llena de contenido. No es una historia en sí, sino la metáfora de la vida de la mayoría de seres humanos que se acostumbran a su cotidianidad en espera de un hecho extraordinario que los saque de ella y les dé sentido.  Lo valioso de la obra de Buzzati es que, a pesar de ser un libro bastante sencillo de leer, es difícil de superar por todos los cuestionamientos que le plantea al lector.

El libro nos cuenta la historia de Giovanni Drogo, un militar quien cuando comienza la obra tiene poco más de 20 años. Este joven es trasladado a la Fortaleza Bastiani, un centro militar que se encuentra en medio de un lugar inhóspito, al lado de un desierto del que se supone en algún momento llegarán los tártaros para invadir la frontera. Todos los habitantes de la Fortaleza aspiran encontrar gloria en esta invasión, así no tengan el más mínimo indicio de amenaza, y han dedicado su vida a esperar el momento crucial de la batalla. Cuando Drogo llega a la fortaleza, sus superiores llevan varios años en dicha espera y se toman con seriedad su función protectora, haciendo lo posible por mantener en alerta a sus tropas. Inicialmente, nuestro protagonista no tiene intenciones de quedarse más de cuatro meses en dicho lugar, sin embargo, pronto cambiará de parecer y terminará pasando la mayor parte de su vida allí, esperando el acontecimiento que le permita demostrar su valía, para que los demás reconozcan su éxito y sea admirado por toda la nación.

Desafortunadamente, con el paso de los años,  la invasión nunca llega. Es gracioso ver cómo todos los habitantes de la Fortaleza en un principio ven en fenómenos sencillos, como la aparición de un caballo o el paso de tropas aliadas, la confirmación de sus esperanzas. Sin embargo, cada ilusión se ve destruida con bastante rapidez. Obviamente, la moral de las tropas disminuye hasta desaparecer completamente. Incluso los altos mandos externos deciden disminuir el número de militares en el regimiento a la mitad. Pero hay alguien que permanece incólume en su voluntad: nuestro protagonista Giovanni Drogo.

Presenciar la manera cómo Giovanni Drogo desperdicia su vida en una espera inútil, por aspirar a la fama y al éxito, es una de las metáforas más grandes de la literatura. Sus ensoñaciones le impiden vivir la realidad, no es conciente del paso del tiempo y aunque año tras años sabe que ha perdido tiempo, simplemente cree que aún es joven para cambiar las cosas y que en cualquier momento podrá abandonar la fortaleza. Lo triste es que en una ocasión realmente abandona la fortaleza gracias a una licencia de dos meses, pero al regresar con su familia y sus antiguos amigos se da cuenta que no tiene ya nada en común con ellos, que ellos lo recuerdan y lo aprecian, pero  que su conexión está perdida, perdida por una sencilla razón: Los sueños de Drogo han impedido que progrese, su personalidad y madurez se mantienen indiferentes ante el paso del tiempo, y por eso le resulta incomprensible que sus amigos cambien, progresen, tengan familia o cambien de profesión, porque para él todo debió permanecer igual mientras no estuvo, tal como su vida en la fortaleza.

Para mayor tristeza, luego de varias décadas, cuando todos sus antiguos compañeros lo han abandonado y quienes lo acompañan ya no creen en viejas leyendas, por fin llegan los tártaros a invadir la Fortaleza Bastiani. ¿Cuál es el motivo de verdadera tristeza?  Que Drogo no está en condiciones de ejercer su mando militar (porque luego de todos estos años, ya ha sido nombrado comandante del regimiento), se ha enfermado y es poco menos que un inútil para poder encabezar la defensa. Podría decirse que toda su vida se preparó para un evento, se alejó de todo lo querido, sacrificó su salud y su felicidad, y en el momento crucial no tenía las fuerzas para enfrentarlo. Que hermoso es ver a Buzatti burlarse de aquellos que se olvidan de vivir, quienes esperan que la vida los sorprenda, quienes no luchan y viven en su zona de confort. Es obvio que  estas luchas no garantizan el éxito, pero garantizan la vida, porque el fracaso muchos años después puede generar satisfacción. La soledad, la espera y la inutilidad, no.

No temo haber arruinado esta obra por haber revelado el final, pues las sensaciones del personaje, su mentalidad y su desgaste sólo pueden ser comprendidos íntegramente por quien lee la obra. Es uno de los pocos libros que luego de terminarlo, no pude comenzar otro hasta luego de varios días. Los cuestionamientos hacia nuestra propia vida son tan fuertes que requieren una reflexión profunda. Es increíble como poco más de 200 páginas pueden lograr tal efecto en un lector. Sin miedo a equivocarme, lo catalogaría como el mejor libro que he leído en lo que va de este año y eso que no hace mucho había terminado Doctor Zhivago, otra obra extraordinaria que reseñaré en un futuro.

Como conclusión, recomiendo este libro sin la más mínima duda. Es una pena que en nuestros tiempos Buzzati no sea un escritor tan reconocido, a quien, como anécdota, simplemente conocí porque su obra se recomendaba como una de las que hacía parte de la biblioteca personal de Borges. Sin embargo, su obra tiene la suficiente capacidad para ser reconocida por sí misma y dejarlo en un lugar de especial importancia dentro de la literatura, porque no cuenta sólo una historia, es una obra transformadora.

En las anteriores entradas he recomendado libros similares a las obras reseñadas, sin embargo, en este caso me encuentro ante una obra única en su género. Así que lo máximo que puedo recomendar es Sobre Héroes y Tumbas de Ernesto Sábato, no por la historia y muchos menos por la estructura, sino por la única razón de que son obras que obligan a pensar y tomar partido a sus lectores.

YO, PIERRE REVIÈRE, – MICHEL FOUCAULT

LPierre Reviereeer a Foucault no es sencillo. Es de esos autores que me hacen devolver algunas páginas constantemente para realmente comprender lo que he leído. Esto no quiere decir que sea un autor que no valga la pena, de hecho, es todo lo contrario. Ahora bien, este libro es distinto de otros que lo han hecho más famoso como Historia de la Sexualidad o Vigilar y Castigar, pues no es un estudio específico sobre algo, sino que es la historia de un campesino francés quien asesina a su madre, a su hermana y a su hermano de tan sólo siete años. Hay que aclarar que como tal, Foucault no “escribió” este libro, sino que sencillamente se dedicó a compilar todos los documentos que permitieran conocer este caso, desde las notas periodísticas hasta los autos propios del proceso en el que se le condena inicialmente a pena de muerte a su protagonista.

Como explica el autor en el prólogo, a pesar de no ser un crimen que hubiese llamado especialmente la atención de la sociedad francesa de la época, al margen obviamente de la aldea donde ocurrió, en él puede evidenciarse el momento en que los diagnósticos médicos empezaron a tomar importancia dentro de los procesos judiciales. Sin embargo, al ser algo tan reciente, es fácil ver como a lo largo de la obra, los dictámenes de varios profesionales médicos, inclusive de un director de manicomio, se contradicen; algunos dicen que el homicida –parricida y fratricida, por si fuera poco-, es un loco que desde pequeño mostró ser un alienado mental y que por lo tanto no puede ser condenado, mientras que otros dicen que es un hombre perfectamente normal, quien era consciente de los actos que realizaba. De alguna manera, la obra no nos da un diagnóstico definitivo y corresponde a cada lector juzgar de nuevo a Pierre Rivière para determinar su condición mental.

Ahora bien, esta obra cuenta con un testimonio de primera mano para sacar nuestras propias conclusiones: una carta algo extensa en la que Pierre Rivière explica los motivos que lo llevaron a cometer su crimen. Ahora, recalco que él simplemente explica, no se justifica en ningún momento. Es más, incluso con posterioridad a su crimen, que tanto había deseado y hasta se sentía orgulloso de ejecutar, abruptamente se da cuenta del horror que cometió y considera que la pena de muerte es un castigo merecido, incluso negándose inicialmente a apelar dicha sentencia. Aquí encontré una similitud casi calcada de Crimen y Castigo, pues su protagonista en ambos casos busca liberar a un familiar de su triste destino cometiendo un homicidio, considerándose un ser superior por hacerlo pero luego no pudiendo resistir la culpa de su actuar. En Crimen y Castigo Raskólnikov se enferma a lo largo de toda la obra, mientras que en este caso Pierre termina suicidándose dentro de la prisión.

Sin más, como dije inicialmente, no es una obra sencilla: Pierre Rivière era un simple campesino francés que nunca estudió y sólo aprendió a leer y escribir, lo que hace que su relato resulte bastante denso de leer. Puede resultar engorroso por momentos, sin embargo, cumple con su cometido de entender perfectamente su actitud frente a su madre, el resentimiento que tenía contra ella por los ultrajes que le ocasionaba a su padre, para la cual tiene una memoria casi eidética en cada hecho u ofensa que su madre le produjo. Es una lectura recomendable para quien se interese en temas históricos, sociológicos y sicológicos, pero no es un libro para leer por simple ocio, pues de ser así, terminarás tirando el libro a lo poco de empezar. Vale la pena el proceso penal y ver cómo lo documentaron los periodistas, los fiscales y los mismos aldeanos, pero debes estar prevenido a llegar a una lectura densa, con mucho contenido, compleja como mínimo.

Otras obras que te podrían interesar: Obviamente, Crimen y Castigo, aunque también podría recomendar El Extranjero de Albert Camus.

DESAYUNO EN TIFFANY’S – TRUMAN CAPOTE

Hasta hoy leídesayuno-en-tiffanys-truman-capote_MLU-O-26746647_5959 la que sea, posiblemente, la novela más famosa de Truman Capote. Antes de hacerlo, leí su clásico A Sangre Fría –el cual dicen que cambió o inventó la crónica criminal- y un libro de relatos llamado Música para Camaleones. Como ambos libros me habían agradado bastante, después de una buena búsqueda decidí comenzar con este libro, lleno de expectativas. Creo que aquí cometí mi primer error, pues esta novela no se parece en nada a los demás libros. Es la historia de una mujer en Nueva York que vive lujosamente gracias a sus romances con hombres mayores y los robos que realiza ocasionalmente. No parece una historia muy interesante y a mi parecer no lo es, pero debo ser justo con esta novela que ha sido reconocida como un hito dentro de la literatura norteamericana, así que resaltaré los puntos más importantes y frente a los no tan positivos, simplemente serán soslayados.

Holly Golightly es la protagonista de esta historia y una mujer bastante particular, aunque nunca podremos tacharla de incoherente. Ella sólo vive para el placer, las fiestas y las joyas, sean estas obsequiadas o robadas. No quiere decir que sea una delincuente habitual, pues dice que tan solo lo realiza por gusto y, además, para no perder su talento en dicha actividad, la cual sí ejerció con regularidad en el pasado. Su estilo de vida la trae problemas con sus vecinos y gracias a un conflicto en especial conoce a quien nos cuenta esta historia, “Burt” o “Fred” –apodo instaurado por Holly ya que éste le recuerda a su propio hermano-, el protagonista masculino quien se enamora de ella, una chica descrita como algo más que perfecta y quien utiliza lentes oscuros para ocultar un defecto físico. No quiere decir esto que Burt intente galanteos o el libro sea sobre los fracasos amorosos de un hombre frente a una mujer que sólo con ojos familiares, pues esto tan sólo es una excusa para poder conocer la vida cotidiana de Holly, la cual tiene contactos con hombres que van desde el Gobierno de Washington hasta un jefe de la mafia, a quien le realiza visitas semanales en la prisión.

Irreverente y egoísta, así es Holly. No teme insultar, cambiar de amigos, ni echarles en la cara a los hombres que se ha aprovechado de ellos. Tampoco le importa traicionar a aquellos que le han brindaron ayuda en el pasado, cuando era una huérfana desamparada. Es, en conclusión, una mujer que sólo vive para sí misma. Ahora, su rasgo más humano lo podremos ver en dos hitos: cuando se refiere a su hermano, a quien recuerda con bastante cariño y al final del libro, cuando dice haberse enamorado. No diré de quién para no dañar la sorpresa a aquellos que deseen leer la historia, pero puedo asegurarles que no tendrá un final feliz, aunque ella es incapaz de vivir en la depresión mucho tiempo y se recuperará bastante pronto.

Así las cosas, Desayuno en Tiffany’s es una novela sencilla de leer, muy corta –en la edición que tenía no superaba las 100 páginas- y con la cual, si no te cambia la vida cuando la termines, como en mi caso, al menos no sentirás que desperdiciaste tu tiempo y tu dinero, pues podrá ser todo menos tediosa. Su lenguaje simple, sin expresiones rebuscadas y sus descripciones concretas sobre cada lugar y personaje, tal vez sean la razón por la que sea tan reconocida como un gran ejemplo de la literatura norteamericana. ¿La recomendaría? Sí, pero para alguien que ya conozca a Capote, pues de lo contrario podrá llevarse una imagen muy limitada de este escritor, quien tiene otros relatos, como “Una guitarra de diamantes” y “La casa de flores”, extraordinarios en mi opinión y que normalmente son incluidos en ediciones junto a Desayuno en Tiffany’s.

Otros libros que te podrían interesar: Música para camaleones.

PRESENTACIÓN

Quijote

Al comenzar este año, leí en un artículo de El País en cual aconsejaban para conservar el hábito de la lectura a lo largo de los meses crear un blog con reseñas sobre los libros leídos. Me pareció una buena idea, más aún cuando varios de mis obras favoritas considero que no han sido reseñadas como se merecen, sin embargo, no las juzgo porque a la larga, más que una fuente de cultura o intelecto los libros son una diversión y como tal, cada quien encuentra algo distinto que la hace feliz. Sin más, agrego que no soy un lector sistemático, simplemente escojo los libros según me llamen la atención, no si son de un estilo o de una fenómeno literario en especial, dejo que ellos lleguen a mí, también basándome en recomendaciones de amigos y conocidos.